CAMINO DE LA CASA DE LOS PORRAS

Pista forestal a la casa de los Porras
Desde el cerro que el IGN llama de la Bandera, de 639 m.s.n.m., pero dada la escasa credibilidad que tengo de los toponímicos del Instituto Geográfico Nacional, no puedo garantizar que se llame así, eso sí, es un mirador natural de uno de los paisajes más hermoso de nuestra sierra cercana. Además lo único seguro es que allí está implantado el Centro Operativo Provincial INFOCA, contra incendios forestales, de Córdoba. La pista de despegue y aterrizaje de avionetas, el aeródromo de los Villares, que ha estado operativo muchos años, ahora por cuestiones normativas, no puede usarse por estos aparatos. 
Catastro de 1956

Polígono que se cita
Pues bien, esta mañana he querido dar un paseo por la pista forestal que baja a la casa de los Porras o terrenos de la Porrada. Dejemos Los Porras que es lo que determina el Catastro de 1956. La casilla es una pequeña construcción a unos cuatro kilómetros y algo del citado centro del Infoca, por la pista forestal, que seguro se construyó para la repoblación de los cincuenta. Ese camino lo he hecho varias veces, bajar y subir hasta el valle del Barrionuevo, También por Jesús, José y María subir, y acercarme hasta el arroyo de los Porras, lo más cerca posible de la casilla. Una señora cuesta, parte del arroyo Barrionuevo, que no recuerdo ahora como la denominan los esforzados del pedal, me parece que Gran Khan.
Cartel del INFOCA
La vez que subí por ese lugar me llamó la atención un pequeño y delimitado terreno plantado de girasol, entre el natural matorral serrano; jara madroñal, etc. Me impresionó la soledad inmensa de ese territorio. Desde arriba esta mañana, un brumoso horizonte me impedía ver ni siquiera las Subbéticas. Me posicioné arriba de un corta fuegos que baja peligrosamente al valle de Barrionuevo. El primer tramo que tanteé tiene un desnivel del 37 % y luego había que subirlo con más calor aún y a pleno sol. Este corta fuegos cuando llega a la cota de los 550 m. discurre por una lengua de unos 220 m. casi llana, hasta volver a bajar con el mismo desnivel.
Cuenca del arroyo de Porras
Estando convencido que no podía bajar, con la natural precaución (miedo) me pasaron dos corredores, que lo bajaron corriendo. No les vi ni agua, pues muchas veces llevan una mochila pectoral con los bidones, pues ni eso. Piedra suelta y zapatillas deportivas, no botas Chiruca como las mías, de agarre de media montaña y ayuda con palo. Vamos no hay derecho, me dije a mi mismo, yo pensando si bajar o no y estos pasan corriendo por ese desnivel. Dejando los llantos que te impedirán ver el paisaje (como un vulgar Tagore), decir que, desde ese punto se observa un paisaje espectacular: A la izquierda de la posición, dirección noreste Torreárboles, majestuoso como siempre, de silueta inconfundible.
Horizonte sureste
La línea de la nueva N-432, permite ver, mejor dicho imaginar, pues la bruma es molesta, la dorsal de la Loma de los Escalones, El cortijo de Salmerón o Santa Sofía, y la cuenca destacada del arroyo de Pedroches, el cortijo de Luis Muñoz, Las Albarizas. Si trazamos una línea imaginaria desde Torreárboles, hasta la ciudad y desde ésta subimos por la CO-3408, nos encontramos con un enorme polígono serrano que comprende varias fincas muy importantes, creo que la mayoría improductivas. Villares Bajos, Valdegrillos, Los Porras, Jesús, José y María, Orive, Santo Domingo y Cabriñana. 
Vista al oeste
Y los accidentes geográficos de la zona; los arroyos de Barrionuevo, Porras, Ventilla, el Barranco del Caserón, Villares, Pedroches y más a la derecha al oeste Santo Domingo. El nacimiento del de Barrionuevo está materialmente debajo de mí a la derecha, debajo de la cabecera de la pista de aterrizaje y despegue (ahora) de los helicópteros contra incendios. Uno de los cortafuegos inmensos a la izquierda, lleva consigo las tuberías del gaseoducto, que cruza nuestra sierra camino de Extremadura. Abajo, al sureste, la Meseta Blanca destaca por su color y su planicie, amarilla de verano. El Santuario de Santo Domingo y más a la izquierda de éste, la ermita de San Álvaro. Si no fuera por los casi treinta grados centígrados ya a las diez de la mañana, el paisaje de pino canario podría dar el cante de parecer un paisaje canadiense o de Alaska.
Al noreste, Torreárboles
Evidentemente nuestro sol me despierta de elucubraciones frescas de otras latitudes, determinando que es el Valle del Guadalquivir y uno de los escalones del antiguo, caluroso y ya retraído mar de Tetis. No entiendo porque repoblaron de este tipo de pinos toda esta zona, y no lo hicieron de los árboles autóctonos, como encinas y alcornoques, la cuestión dinero seguramente o alguna lumbrera agronómica del periodo fascista. Si he observado, a lo mejor no es el tiempo, que no hay como otras veces, nidos de la procesionaria (que desde luego no tiene nada que ver con la Semana Santa).
 En el centro Santo Domingo y la Ermita de San Álvaro
A la derecha tengo, inmediatamente debajo el nacimiento pedregoso del arroyo Barrionuevo; frente la y griega que configuran los dos ramales de la cabecera del arroyo de Santo Domingo. Más al oeste el cerro del Lagar de la Cruz, con el overbooking de sistemas radiofónicos y televisivos. El repetidor pasivo de la red de microondas de Telefónica que seguro ya no usan y su espejo inmediato en el Lagar de la Cruz. La torre de comunicaciones del Ayuntamiento en el cerro de San Cristóbal, y enmedio las instalaciones de telefonía móvil de Telefónica en la Urbanización del mismo nombre, debajo la Peña del Cambrón que corona el Valle de San Benito sobre el cortijo de Cabriñana, hoy interesante granja escuela.
El vértice de la caída del cortafuegos y la Meseta Blanca en el centro
Todavía los verdes son mayoría, por las perennes agujas de los pinos, pero la hierba ya es aurífera en la mayoría de los prados. El cuidado a partir de ahora con los incendios debe de ser extremo. Es verdaderamente yesca, a la que le falta el pedernal de cualquier desgraciado mal nacido, o nacida, por aquello de equilibrar tanto a las duras como a las maduras, la cuestión de género. Recorrido de vuelta hasta la CO-3408, que es donde me esperaba el vehículo, abierto como siempre, pues nunca me acuerdo de cerrarlo, y fin del disfrute paisajístico, por imperativo legal de Lorenzo.  
Bosque al norte del INFOCA.
Fotos del autor, Catastro y GoolZoom

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