EL CAÑITO BAZÁN

Plano de Chancillería de Granada de 1616. Arruzafa y Caño Bazán
Cuando la nostalgia, de un tiempo que no volverá, se adueña de ti, es posible que incluso se modifique la percepción del pasado que tienes en la memoria. Había un lugar en Córdoba para pasar un día de campo, al que seguro todas las familias habían ido alguna vez. el Cañito Bazán, frente a la Arruzafa y la Carretera de las Ermitas, delante de un enorme olivar y lindando con una cantera que hoy, al igual que el Cañito, ha desaparecido engullido por los edificios. Los lugares de campo, debían tener buenas sombras y agua, con esas dos premisas no había más exigencias, era suficiente. 
Foto del entorno de la Arruzafa (Foto de Ladis)

Vuelo de 1956
En mi casa no eran mucho de guisar arroz en el campo. Filetes empanados, tortilla de patatas y fiambres, además de la damajuana de vino de 24 de Cruz Conde, para los adultos, y para los nenes a lo mejor una gaseosa, pero lo normal era agua. También se usaban en mi casa, por la proximidad, unas mantas del ejército, aquellas marrones con líneas blancas. El agua del Cañito la hemos bebido todos sin problemas. En mi memoria está la conducción formada por un canal, tapado por losas, y en la parte de la captación una losa quitada. Si te asomabas podías ver el canal perderse sierra arriba, camino de la finca de Los Pantalones. El agua se perdía después por abajo en un pilar que encharcaba el lugar.
Catastro de 1950

Plano parcelario donde figura el Caño Bazán resaltado en azul
Lo más parecido al Cañito, para tratar de buscar una similitud, es la fuente del Orquín camino del Cambrón. Nos daba sombra cualquier olivo, que servía a su vez para colgar los útiles. Los pequeños nos íbamos a la cantera, a la que considerábamos como un Cañón de Colorado en miniatura, jugando a películas del oeste sin caballos, aunque alguna vez nos montábamos en alguno imaginario, sujetando unas riendas también imaginarias con el puño izquierdo, mientras que con la derecha usábamos una cuerda como látigo, que nos fustigaba a nosotros mismos, e imitando el paso elegante del equino.
Vuelo actual con señalamiento dónde estimo estará la atajea
Uno de nuestros compañeros relinchaba y todo, además bastante bien, por lo que se ganó el apodo de Caballo Loco, no porque fuese el indio de las aventuras entre olivos, sino por su habilidad en imitar. Luego de mayores conocimos otro Caballo Loco, en este caso militar, abusador de soldados, seguro que por amargado. A mí me pinchó con el sable en el cuello y incluso sangré. ¿Qué porqué pongo esto? para que si el individuo lo lee, sepa que me refiero a él, y si otros compañeros sufrieron de esos abusos, también se acuerden negativamente de ese miserable. Hace ya la friolera de 50 años.
Detalle de la Arruzafa, plano de la Chancillería de Granada 1619
Pero hablábamos del Cañito Bazán. Que en planos del siglo XVII llamaban Caño de Hazán o arroyo de Hazán y seguro que por deformación le llamamos Bazán. Ahora sólo se lo llamamos los que tenemos edad para haber bebido de sus aguas y jugado en su entorno. Poca gente conoce el lugar desaparecido, y mucho menos el Caño, aunque pienso que cuando pasados unos años pasé por allí, pude precisar que estaba dentro de uno de los chalet allí construidos, y pensar que ese canal no puede haber desaparecido en su totalidad, por su fortaleza y también seguro seguirá dando agua.
 Detalle de la rotura de la atajea
Hace unos meses, me facilitó un amigo, Carlos Villamandos, unos planos que recibió de la Chancillería de Granada, de un canal que viniendo del Patriarca actual, que llamaba la Albayda, regaba la Arruzafa, llenaba sus albercas, pasando por la Huerta del Obispo y la de Doña Leonor Ponce, una potentada de la época. Le agradecí mucho el haberme facilitado los mencionados planos, porque me activaron nuevamente la memoria. Carlos es un estudioso de la zona del Patriarca y tiene un par de blog muy interesantes del sector.
La cruz de la arruzafa aún está, el Caño Bazán o Hazán no.
Podemos ver el detalle de los textos en los planos de 1619, son a cual más curioso. “Huerta que era de Doña Leonor Ponce perdida”, “Camino de la Fuente de la Traición a la ciudad” “Arroyo Hazán que recibe el agua que salio de la atagea”, “Esta atagea aqui rompida por aqui”, “acienda de Doña Leonor Ponce”. La realidad es que el agua que venía de la poderosa bóveda del Patriarca, como dice en otro lugar del plano, se rompió por debajo de la Arruzafa y se derramó su agua en la que venía del Caño Bazán. Lo que si está claro es que en el siglo XVII, el poderío de Doña Leonor Ponce que sería de León, o sus herederos era inmenso.
Nuestro Cañón de Colorado particular (Foto de ángel Martos)

Pilar del final de las aguas del Caño Bazán (Foto Ángel Martos)
Y lo más cierto es que los terrenos del Cañito Bazán han desaparecido, para el solaz de unos pocos, y el patrimonio hidráulico de esta ciudad perdido irremediablemente. Cuando se emitan los telediarios que nos quedan a algunos, ya ni siquiera en la memoria personal. La vida es así y la verdad es que es una lástima que no se pueda quedar para los siguientes un legado patrimonial aunque sea el justo. El progreso es necesario, pero creo que podría haber un equilibrio entre este y la defensa patrimonial de los cordobeses. 

Mi agradecimiento a Carlos Villamandos y a Ángel Martos por las fotografías facilitadas.

Este es solo un extracto del texto completo.

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