EL HOSPITAL DE SAN SEBASTIÁN Y LA ALCAICERÍA

Manzana que contenía la Alcaicería y el Hospital de San Sebastián
Dice D. Teodomiro Ramírez de Arellano en su Paseo por el barrio de la Catedral, de su obra Paseos por Córdoba, que en el año 1363, sufrió Córdoba una gran epidemia, aunque no especifica de qué, pero nos remite al paseo del barrio de la Magdalena donde parece que habla de ella, y yo no la he encontrado. Volviendo a la epidemia, la cuestión es que en este país siempre se ha recurrido a los santos católicos para resolver los problemas de salud u otros, en lugar de a la ciencia médica u otras ciencias. Ya vemos como, siguiendo la costumbre católica apostólica, la Ministra de Trabajo trata de resolver el paro de España, con las prerrogativas a una virgen.
La Posada del Sol

Patio de la Posada del Sol
La realidad es que en la epidemia citada (repito no sabemos de qué) se recurrió al mártir San Sebastián, se creó una cofradía y se le construyó debajo de un arco musulmán de la Mezquita un altar dedicado a él. Que ahora está dedicado también al Santísimo Cristo del Punto. Cerca del Tesoro. Altar de la misa familiar, de doce de los domingos, de la gente pudiente, del quiero y no puedo, cabeza de familia de traje, engominado, con bigotito de hormigas, enlutada esposa, repeinados niños, todos con su misal y blancos calcetines, allá por los cuarenta y cincuenta del siglo XX, con lleno total, pues a la vez era escaparate de adictos. Algunos lamentable y afortunadamente nos acordamos de haber asistido a ella alguna vez en la niñez. Claro no sabíamos, y no teníamos grandes inquietudes como ahora, de saber el origen de las cosas.
Actual fachada de lo que fue la Posada del Sol
Dice mi malogrado amigo Miguel Salcedo, en su fabulosa obra “La Mezquita Catedral de Córdoba” que, “el altar es madera tallada y dorada y que fue realizado por el granadino Teodosio Sánchez de Rueda” y continúa citando a una historiadora: “Con su habitual precisión dice de él, concretamente, María Ángeles Raya: “Consta de banco, cuerpo central y remate. El banco se halla articulado por tres repisas, la central más ancha que las laterales, concebidas como hornacinas de medio punto para albergar imágenes. El cuerpo está formado por una sola calle cuyo registro está ideado para dar cobijo al gran Crucificado que la preside y enmarcado por un par de columnas salomónicas. El gran ático está formado por un registro circular para lienzo, encuadrado por dos pequeños estípites y coronado por una frondosa cartela de hojarasca”.

Catastral de la manzana citada
Luego se extiende sobre el origen de la talla del Cristo, y añade que lo donó Antonio M. de Pazos, obispo durante los años 1582-1586, y que no conoce la procedencia de la imagen del que fue antes titular, San Sebastián. Dice también que, el nombre actual del altar viene porque era destinado por el Cabildo para que en él se dijeran las misas privadas o rezadas, que son más cortas que las cantadas y por esa razón se le titulaban como misas del punto, se daban diariamente más de veinticinco. Pero si es importante lo religioso lo es más el conocer lo laico, lo que verdaderamente cura el físico. Continuamos con D. Teodomiro que nos recuerda:
Altar de San Sebastián o del Cristo del Punto (Foto Arteencordoba)
“…carecía ésta ciudad de hospitales, y la nueva hermandad acudió al Cabildo en demanda de protección, ayuda y local, a lo que accedió gustoso, reuniéndose en 27 de febrero de dicho año, tomando el acuerdo que copia el señor Bravo en su Catálogo de los Obispos, tomo primero, página 405; concediósele en él parte del solar de la Alcaicería y las casas llamadas del Lavatorio, propias de aquella Corporación, con la precisa condición de que si la cofradía dejaba de existir, fuese del Cabildo, tanto el hospital como todo lo perteneciente al mismo: este caso llegó, y todos los capitulares se esmeraron en sostenerlo, haciéndole diversas donaciones, las que con otras posteriores llegaron a nuestros tiempos, formando sobre treinta mil reales de renta anual, sin contarse el ingreso de parte de la ofrenda de los días clásicos, acordada en 22 de agosto de 1505, por haber quedado sin efecto.” 

Cardenal González 58, con la escalera en primer plano
Aquí habla el historiador de ese elemento patrimonial desconocido de la ciudad que es la Alcaicería, el Mercado de la Seda, que estaba entre las actuales calles Magistral González Francés, Martínez Rücker, Alfayatas, y Cardenal González, en un solar en altura, como puede verse en las casas pares de Cardenal González, frente a la taberna del Tablón. Concretamente una la 58, nada más entrar, presenta en el zaguán una escalera que salva el escalón del interior, el talud que formaba la Alcaicería por el sur, seguro que por la proximidad del río. Hablando de ello con un amigo días atrás, llegamos a la conclusión que  debe haber una enorme riqueza arqueológica debajo de ese lugar. Otro gran amigo ha vivido en una de esas casas y me habló en su momento de ella.
Portada de la Capilla del Hospital de San Sebastián

Casi todas las casas de la manzana, han comido de una u otra manera del Mercado de la Seda. Son muchas, grandes, con patios al interior. Algunas como la 10 de Martínez Rücker, estrecha como de entrada al solar interior. La 12 de Los Portichuelos, enorme solar. La 15 de Magistral González Francés, citada antaño como Lavatorios, hoy hotel; la 23, del antiguo Mesón del Sol, que dio nombre a la calle, o la 21 que es, creo, propiedad del Cabildo. También las 60 y 56 de Cardenal González, siendo la primera la que conserva mayor cantidad de patio interior sin edificar. Y ese era el Mercado de la Seda de la Córdoba islámica, la Alcaicería, que fue absorbida por el urbanismo que la rodeaba.
Detalle de la portada
Continúa D. Teodomiro: “Por este tiempo se ocupó el Cabildo de la ampliación de éste hospital, y considerándola poco menos de imposible en aquel sitio resolvió en 13 de febrero de 1512 trasladarlo al sitio actual, denominado el Corral de Cárdenas, propio de la Mesa Capitular, si bien creemos sería parte de él, porque, según datos registrados por nosotros, éste debió ser inmenso, toda vez que dentro había distintas casas y aún palacios de diferentes dueños. Acordado así, deseando a la vez hacer una buena obra, se empezó ésta con un donativo del Chantre D. Pedro Ponce de León consistente en diez mil ladrillos y seiscientos cahices de cal, gran estímulo para otros que empezaron haciendo grandes limosnas, logrando entre todos concluir aquel hermoso edificio, donde, a no dudar, se aprovecharon algunas construcciones anteriores.”

Fachada actual con detalle de donde estaba el torno que se cita
Ya estamos en la calle Torrijos, dedicada al General asesinado por el absolutismo del felón Fernando VII, Borbón, claro exponente de por qué es mejor sistema de gobierno la República que la Monarquía, aún a pesar de las aparentes suaves monarquías parlamentarias actuales. Que, interfieren siempre con su “suavidad” en la política del país, claro defendiendo sus intereses particulares y peculiares. Éstas son hereditarias, de derecho genético, que discrimina al resto de la ciudadanía, que no las vota nadie y sobre todo no las puedes cambiar a los cuatro o cinco años, salvo que te acusen de sedición, rebelión, odio y todos esos nuevos elementos jurídicos actuales que aplican por cualquier opinión. Ubicamos el Hospital de San Sebastián, en lo que ahora es el Palacio de Congresos inacabado en su remodelación, como la mayoría de las obras cordobesas, que fue también Maternidad, con puerta falsa a Medina y Corella, ahora la actual Filmoteca Andaluza. Sigue D. Teodomiro:
Mecanismo del torno citado
“Terminadas las obras, instalóse la curación de enfermos en dos regulares salones, del que se conserva uno en su primitivo estado, y el destinado a las cunas o lactancia; continuó aquélla durante tres siglos, hasta la fundación del Hospital General de Agudos o del Cardenal, que, trasladando a él los pobres existentes, se dedicó este edificio a convalecientes, porque el de éstos iba a ser, como lo fué, Colegio del Ángel de la Guarda, ya historiado: terminado el departamento o nuevo hospital de Convalecientes, pusiéronse aquí los dementes, y por último, en 1816, se acordó por el Cabildo establecer aquí la Casa de Expósitos, reducida a los estrechos límites de la casa ermita de Consolación, calle de Armas. Antes de dar a conocer como hemos visto y vemos este edificio, historiaremos este utilísimo establecimiento, digno de ser visitado por cuantas personas curiosas existen o vienen a Córdoba.”

Postigo de la Leche, derivado de la Casa de Expósitos
Paciente ilustre de ese hospital lo fue Ambrosio de Morales, donde murió, eso sí con los genitales decapitados. La fachada de la capilla, es una obra de arte muy significativa, que ha quedado perfecta después de su reparación. Hasta hace poco era oficina de Turismo. La capilla es de estilo gótico-flamígero con decorados platerescos, parece que de Hernán Ruiz, de quien también se dice es obra la fachada, de 1514. Esta fachada tenía un torno, dónde se depositaban a los niños abandonados, para que se hiciera cargo de ellos la Casa Cuna. Ese torno lo he conocido yo funcionando. Lo mismo que Maternidad, ya que era amigo de Paquito “de San Jacinto”, un hijo de los porteros y jugábamos en su casa. Sus padres, Paquita Hernández y Juan Prieto, que a su vez era portero del cine de verano Benavente, en ese pluriempleo necesario para subsistir.
Dibujo de Wingaerde de 1567 en el centro la manzana del Hospital
Tenemos a modo de resumen, el Hospital de San Sebastián, primero en la calle del Sol (actual Magistral González Francés), en terrenos de la Alcaicería, Mercado de la Seda, desaparecido y desconocido. Luego instalado en los terrenos del Corral de Cárdenas, actual calle de Torrijos. Luego fue casa de Expósitos y Maternidad. que se dividió posteriormente, cuando Maternidad pasó al Hospital Antituberculoso de Puerta Nueva,  y el Hospital al de Agudos, en el Palacio actual (no sabemos cuándo abrirá) de Congresos, Tablao Flamenco y Filmoteca de Andalucía. Claro en ese recorrido casi o más de siete siglos.
Fotos del autor, del AMC, de Google, de ArteenCordoba y de Internet
Bibliografía: Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano, La Mezquita Catedral de Córdoba de Miguel Salcedo

Este es solo un extracto del texto completo.

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