EL PATIO DE LA CASA FAMILIAR DE LA FAMILIA ROMERO DE TORRES EN 2018.

Patio
Hace unos años concretamente en 2014, hice una entrada referida a este patio y las dependencias que se pueden visitar de la casa de los Romero de Torres. Un amigo comentó en el apartado comentarios del Blog: “Te puedo afirmar de buenas fuentes que la restauración y posterior reapertura se ha hecho aprisa y corriendo, a tiempo para el festival de los patios. Por consiguiente solo me queda pensar que esto es una excusa por parte de los políticos de turno para ponerse una medalla y subirse al carro de los patios, con motivo de la declaración de la Unesco.” 

El patio en una postal de antaño

El cartel anunciador
Yo le contesté entre otras cosas que: “a pesar de estar de acuerdo contigo y conocer eso que comentas, sobre todo lo del oportunismo, innato en la clase política, peor estaba cerrado. Por lo menos ahora, durante unos días la ciudadanía lo puede disfrutar.” Hoy han pasado cuatro años y ha tenido otra actuación el patio, ahora no creo haya ido con apresuramiento. En la entrada de ayer comentaba que, un admirado amigo, de cuya amistad me siento muy orgulloso, me decía que había entrado mucho con su padre que era médico, además de amigo personal de Doña Paca y sus hijos, de niño y había tenido la oportunidad de jugar con Pacheco, el galgo. Que echaba de menos un naranjo de la pared frontal. Mi amigo además de ser una excelente persona, tiene una memoria envidiable y digo esto porque me lleva más de dieciocho años.

Entrada al patio desde éste
Otro buen amigo, en los comentarios de la entrada de 2014, dijo: “Más de una vez tuve ocasión de entrar en ese patio y en esa casa. Tuve la suerte de conocer al hijo de Julio Romero, un hombre ya mayor, con una enorme bartola, bonachón, también pintor, aunque sólo como copista de las obras de su padre, que tenía el estudio lleno de fotografías de artistas de variedades españolas a las que, al parecer, había conocido a fondo. Iba con mi padre, que le hizo algunos arreglos de carpintería a la familia y algunos específicos al hijo de Julio, que se llamaba Rafael, si no me falla la memoria. Recuperar ese patio es una buena cosa, la haya hecho quien la haya hecho y por la razón que sea. La lástima es que no se hubiera hecho antes.”

Al fondo el estudio

Un rincón del patio
La realidad es que la opinión generalizada es que ha sido muy positiva la apertura de las distintas dependencias, casa, patio y estudio, pero que debía estimarse la posibilidad que fuese una exposición permanente. Optimizando recursos personales a lo mejor podría dotarse del personal adecuado para su vigilancia, eso pensando en precario, por que si hablamos de presupuesto hay para lo que se quiere. Por lo menos podría estudiarse. La apertura permanente, dotará a la ciudad de un atractivo más, relacionado con el pintor Julio Romero de Torres. Ya que su Museo personal, casa y estudio, completado con obras de su padre y hermano, en el de Bellas Artes, cierran muy bien el círculo artistico familiar.

Más rincones del patio
Textos de los paneles:
“La familia Romero de Torres

La familia Romero de Torres surgió del matrimonio celebrado en Sevilla en 1859 entre Rafael Romero Barros (Moguer, 1832 – Córdoba, 1895) y Rosario de Torres Delgado (Sevilla, 1840 – Córdoba, 1926). A partir de 1862 se establecieron en Córdoba al haber sido nombrado Romero Barros restaurador de los museos de Bellas Artes y Arqueología, que acababan de instalarse en el recinto del Hospital de la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, perteneciente a la Diputación Provincial de Córdoba. 

Fuente

Basa, murete y columna

Tres años después se instaló también en esta sede la Escuela Provincial de Bellas Artes, donde se formarán todos los artistas cordobeses entre 1865 y 1898. La casa familiar ocupó parte del edificio y en ella vieron la luz siete de los ocho hijos del matrimonio. Aquí vivieron tres generaciones sucesivas hasta 1991, año en que falleció María Romero de Torres, hija menor de Julio Romero y última de la saga. En esta residencia atesoraron un rico patrimonio familiar.

Una pileta

Siervo a mi señor y dueño

Julio Romero de Torres en su casa

Julio Romero de Torres (Córdoba, 1874 – 1930), el menor de los hijos varones, habitó en esta casa de manera permanente hasta 1916, en que se trasladó a Madrid como profesor de la Cátedra de dibujo del natural y ropaje de la Real Academia de San Fernando. Desde entonces, sólo volvió a Córdoba intermitentemente para estar con su familia -ya que aquí habían quedado su esposa y tres hijos-, aprovechando también para pintar.

Azulejos del zócalo

Teniendo a su padre y a su hermano mayor Rafael como maestros, aquí desarrolló su actividad pictórica al calor de la Escuela Provincial, acompañado muy estrechamente de su hermano Enrique, con quien pintó obras en común y de temática similar entre 1895 y 1907. La casa fue frecuente escenario de sus composiciones, especialmente sus zonas más comunes y transitadas, como el tramo comprendido entre el zaguán y el jardín, donde se daban cita fuertes efectos de contraluz.

Lo que aparenta ser un sillar romano

Una estatua romana

De patio familiar a jardín arqueológico

El patio principal de la casa fue frecuentado por familiares y amigos y por los principales personajes de la cultura española del momento, que realizaban en él tertulias y veladas literarias, habiéndose hecho célebre un ciprés conocido en la ciudad como el ciprés de los poetas. Fue cuidado con un celo especial por las mujeres de la familia, en particular por Rosario y Angelita, que popularizaron las plantas típicas de los patios cordobeses.

 
Dos macetones 

Con el tiempo llegó a convertirse en un jardín arqueológico, donde se situaron algunas de las piezas que fueron conformando una importante colección arqueológica familiar, engrandecida especialmente por Enrique con las aportaciones de amigos. Fue, además, un lugar de trabajo utilizado por Julio Romero para pintar, en alternancia con el pabellón del fondo, de manera que al compás de su fama, fue popularizado como El jardín del pintor Julio Romero.

 
Un macetón y una ventana

La colección Romero de Torres
Una colección arqueológica singular

A lo largo de más de cuarenta años, entre la segregación definitiva del Museo Arqueológico fuera del antiguo Hospital de la Caridad en 1912 y la desaparición de Enrique Romero de Torres en 1956, la familia Romero de Torres fue conformando una importante colección de materiales arqueológicos formada por unas 400 piezas, entre las que destacan esculturas, elementos de decoración arquitectónica, cerámicas y maderas.

 
Una ventana y el pintor y su esposa

Conocido el interés de sus distintos miembros por las antigüedades, los amigos, allegados y arqueólogos en cuyas tierras se produjeron hallazgos de materiales fueron enriqueciendo el conjunto inicial mediante regalos, hasta constituir la mayor colección arqueológica particular cordobesa tras la de D. Pedro Leonardo de Villaceballos en el s. XVIII.

Los hermanos y la madre

El pintor en el patio

La singularidad de la Colección radica en la diversidad de sus piezas, que abarcan distintas etapas históricas, con materiales ibéricos, romanos, islámicos y mudéjares, y en la especial disposición de las mismas en el interior de su residencia. El patio-jardín acogió desde el principio una parte de la colección de escultura clásica, especialmente togados, figuras femeninas vestidas y los grandes capiteles que, junto con otras piezas singulares, dotaron al jardín de una singular y reposada belleza. Manifiestan un gusto por el coleccionismo de objeto, en cuya disposición prima más una estética popular que un orden meramente académico, protagonizado por cronologías o tipologías.

Una pared del zaguán

Árbol familiar

Y otro rincón.

Romero de Torres patrimonio artístico

En 1989 la Junta de Andalucía compró a María Romero de Torres Pellicer la totalidad de los bienes que habían sido atesorados en la casa por la familia Romero de Torres durante tres generaciones. Esta adquisición se hizo efectiva en 1991, tras su fallecimiento, quedando custodiados en el Museo de Bellas Artes de Córdoba. El acondicionamiento del jardín para su uso y disfrute ciudadano durante el Festival de los Patios de Córdoba, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2012, ha sido realizado por la Diputación Provincial de Córdoba, titular del edificio.”

Recordar que quedan pocos días de apertura del patio y estudio.


Otras entradas del blog relativas a Julio Romero y su entorno familiar

Fotos del autor, vídeo de la muestra.
Bibliografía de los textos de los paneles y artículos del blog

Este es solo un extracto del texto completo.

Puedes ver el artículo original aquí.