EL POZO DE LA ERMITA DE SAN ZOILO

El pozo

Hace un par de años realice una entrada sobre la pequeña ermita de San Zoilo, pero no pude ver el pozo, porque en ese momento estaba celebrándose una misa. En los comentarios de esa entrada, un comentarista Rafael Garrido, muy amablemente, nos explico detalles de la recuperación de la Ermita, información que no tiene desperdicio y es de agradecer. Se quedó en el tintero una respuesta porque yo no había podido ver el pozo. Hoy al pasar por allí y verla abierta he entrado. La puerta de la capilla estaba entornada y una señora estaba sentada en una de las bancas.
Decoración del brocal
Le he preguntado por el pozo y me ha señalado donde estaba, pero ella me dijo con una cierta reprobación, al observar que me interesaba sólo por el pozo: 
-Oiga, el Señor es más importante que el pozo. 
Al pronto no comprendí lo que me decía, cosa que después comprobé pues estaba expuesta en el altar una hermosa custodia dorada. A pesar de su reprobación se levantó, me llevó al pozo y me encendió la luz del mismo para que pudiera verlo mejor. Le pregunté si podía hacer fotos y me dijo que sí. 
Vista desde arriba
Las hice, comprobando que el pozo parecía musulmán, por su estructura constructiva, de unos cinco metros de profundidad, aproximadamente, seco totalmente como se vislumbra en alguna fotografía. Aunque a pesar de que la página de la Diócesis dice: “La construcción se sitúa hacia finales del siglo XVII, aunque se edifica sobre la antigua casa, que algunos remontan a época romana, como el pozo”. Luego me senté con la señora para alabar la recuperación de la ermita y sobre todo su cuido. Hablé con ella de la vez anterior que estuve allí, y me recomendó leyera la historia que existe en el zaguán.
El fondo seco a pesar de la buena temporada de agua
El pozo tiene una leyenda que ya la cita D. Teodomiro, y está reflejada en los paneles del portal, en él -dicen- fueron tirados los riñones de San Zoilo. “no faltan beatas de las antiguas que aseguren haberlos visto salir en el cubo al sacar agua, y que, al irlos á recoger, han saltado por si solos á lo hondo, donde han de permanecer incorruptos”. Gente docta ante la leyenda dicen:
-Bueno pudieron tirar los riñones ahí, pero de ahí a saltar después. 
Claro las leyendas son eso, leyendas, y casi todas arraigan en la ciudadanía.
El altar con la custodia expuesta, a la izquierda el pozo
El pozo tiene un bonito brocal, pero reitero no me parece que el mismo sea árabe. La decoración del mismo estimo no lo es. Además no puedo precisar si el brocal es completo, aunque parece que no, ya que soporta la pared de la construcción. Arriba es como una hornacina y parece que la construcción superior es posterior a la del pozo en sí. De todas formas “doctores tiene la Iglesia” y ya que estamos en territorio de la misma, podrán precisar estos extremos, mucho mejor que yo, que soy un total lego en la materia.  
Bajo relieve de la puerta con el pozo
Después cuando salí de allí, pensé, he sido quizás un poco descortés con la señora, la que a pesar de no haberla atendido en su interés, porque mostrara mi admiración por el hecho católico del ostensorio de su Dios, se ha portado muy amablemente conmigo. Debí decirle que yo no soy creyente, y esas cosas solo me merecen el respeto de los que lo son, o en todo caso la admiración artística. Cuando has trabajado construyendo custodias y otros elementos litúrgicos, miras los aspectos constructivos. Pero mejor dejar las cosas así, una señora muy amable, que incluso cuando nos despedimos me dirigió una bendición. Que Dios vaya contigo, o que Dios te ayude, creo que dijo. Que agradecí por aquello de, y sí por casualidad… La situación de un jubilado con una misera pensión no está para desperdiciar ayudas, vengan de donde vengan.
Fotos del autor
Bibliografía Paseos por Córdoba,y web Diócesis de Córdoba

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