EL SALTO DE AGUA DEL ARROYO DE FRAY LUIS DE GRANADA.

El salto de agua desde el monumento

Esta necesaria lluvia que nos ha visitado y aún continúa, nos ha traído algo muy importante, los arroyos corren todos. Arroyos que llevan muchos años secos han visto como recobraban vida con la bendita lluvia y qué decir del campo que está exultante. Las redes sociales se han visto repletas de fotografías de arroyos, de cascadas y de nuevos cursos al rebosar los antiguos. Ayer de mañana fui a ver como estaba el de Fray Luis, ese granadino al que le jodieron su viaje a América, engañó la Monja de las Llagas y fue perseguido por la Inquisición.
Plano del IGN con el arroyo destacado

Otra vista del salto
Su presencia en ese territorio le dio nombre a un arroyo. El arroyo de Fray Luis, que nace en el Valle de San Benito, en el cortijo de Cabriñana, y que mi bisabuelo Acisclo Jurado y abuela Antonia Jurado conoció en el siglo XIX. Luego, después de cruzar la carretera y saltar el escalón al lado del monumento de Fray Luis de Granada, le quedan aún 1033 m. de recorrido lindando por los terrenos de San Pablo y Viñuela Alta para tributar en el de la Palomera. Ya ha recorrido unos 1400 m. desde los aledaños de la Peña del Cambrón, su nacimiento, por lo tanto su cauce es de escasos 2500 m. 
Fray Luis de Granada

El salto y el monumento

A pesar de ser un corto arroyo, el valle de San Benito rodeado de alturas superiores a los cuatrocientos metros, tiene una notable superficie, por lo que su caudal en la época de las lluvias es excelente. Otra fuente de agua la tiene Cabriñana en la alcubilla y alberca del naranjal. No me extraña que Fray Luis tuviera la ayuda de las musas en ese lugar, se presta a ello con los sonidos del agua y el temprano celo de algunos pájaros. Parece que el agua también ha traído la primavera adelantada para los animales y se le ha removido la cuestión hormonal. La vida nuevamente se activa en la naturaleza.
Óleo de Romero Barros del monumento
Una vista del monumento desde la carretera
En esos hermosos lugares se inspiró Fray Luis de Granada para su “Libro de la Oración y la Meditación”, que le trajo problemas con Fernando de Valdés, Inquisidor General, al que pinchaba otro jodido fraile, Melchor Cano, que le tenía dos dedos de voluntad, seguro que aquejado del mal nacional. De su estancia en Córdoba, a la que llegó de Granada a la edad de treinta años, data su amistad con Juan de Ávila al que citaba como discípulo y amigo. El sitio sirvió de inspiración a Romero Barros y lo pintó. ya estaba el monumento en esa fecha.

Fotos y vídeo del autor, GoolZoom e Internet
Bibliografía de Wikipedia.

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