LA TORRE DE BELÉN

Torre de Belén (1930)
Sigo con la obra de Rafael Gracia Boix, cuya hija Teresa (como ya he comentado), íntima amiga de mi hermana desde la infancia, nos ha regalado, esperando en breve poder disfrutar del resto de sus trabajos. Ya en una pasada entrada El Corral de los Ballesteros, me refería al autor y a una de sus obras Temas Cordobeses de 2001, hablábamos del entrañable barrio del Alcázar Viejo, la “casa er’viejo” en el argot popular. Mencionar el Alcázar Viejo siempre es un placer, por lo bueno y por lo malo, que es bastante menos. Como el barrio de mi juventud ha sido la Judería y son barrios limítrofes, separados por el Campo Santo de los Mártires, estábamos bastante relacionados. 
Plano medieval

Plano detalle del barrio

Detalle del castillo y portillo del huerto

Foto actual del portillo del Huerto de Abén Habat
Sin ir más lejos hace unos días tuve la oportunidad de hablar largo rato con una vecina, de la calle San Basilio, y recorrimos la mucha y entrañable vecindad de entonces, precisamente en el rincón que la casa de Eduardo Sevilla, vecino más actual a pesar de serlo ya muchas décadas, a la vista de la Torre de Belén, esa que nos permitía ver su retablo cuando la puerta estuviera abierta. Hablamos de Cándido el carnicero de la Judería, el taller de platería que yo frecuentaba de niño  de su casa, el loro que tenía y otras peculiaridades de la familia, sobre todo su relación con el mundillo del toro. 
Detalle del plano del barrio

Torre de Belén (foto del libro de Gracia Boix)

Adarve sur antiguo (foto del libro de Gracia Boix)
Mi padre iba a comprar el vino a granel a una bodeguilla cerca de la iglesia, por la calle San Basilio, donde en el año 1949 me mordió un perro, pero no porque fuese agresivo el animal, el agresivo fue el cafre del niño que le dio una patada cuando estaba él tan tranquilo en la puerta de su casa. Al animal lo llevaron a la Atarazana para observación. José Muñoz le llevaba comida diariamente además de interesarse por su estado. El miedo era la rabia y las terribles inyecciones de la vacuna, por lo menos eso decían. afortunadamente estaba sano. Lo que no tengo claro es si lo sacrificaron por no recogerlo su dueño y eso me ha pesado siempre.

Luego estaban las amigas de mi hermana Loli, y compañeras de trabajo de la sastrería. Otra de sus amigas, Meli Román, compañera de colegio y muchos años después compañera mía en otras lides, a la que tenemos y tiene todo el que la conoce un especial cariño vivía en la casa de la Asociación de Patios, la de la escalera en el centro, uno de sus hermanos, el mayor fue compañero de trabajo. En esa casa también vivía Antonio, con el que coincidí en la joyería, y luego junto con otros novios eran asiduos de mi casa el único que estaba casado, allá por lo setenta. Antonio falleció muy joven desgraciadamente, recién casado con Loli Moyano. O Bernardo de la calle Postrera, que tuvo la desgracia de perder su primer hijo en un fatal accidente. Aunque son muchas más las vivencias del Alcázar Viejo, que se me quedan en el tintero.

Alzado (Libro Gracia Boix)
Reseña Diario Córdoba 14-9-49
Las últimas profesionales, en el edificio de Caballerizas, primero en la Subdelegación de Defensa y luego en Turismo del Ayuntamiento, y como consecuencia de esta última la casualidad de frecuentar diariamente la panadería, a la hora del desayuno, en el rincón de la Torre de Belén, que nos hacia sombra, bueno es una licencia, porque la sobra a esas horas la daba al noroeste. Este establecimiento que aún está activo. La Torre de Belén y sus aledaños es el lugar del que vamos a tratar de reseñar, utilizando en gran parte la bibliografía de uno de los artículos del libro citado al principio de Rafael Gracia Boix. Es una de las torres de la muralla que rodeaba al Castillo de los Judíos, ya en época medieval.

Comienza el autor citando que la torre era propiedad de la poderosa señora Dª Leonor López de Córdoba, que la donó entre otras “minucias” al cabildo catedral -posiblemente está señora lo fuese también de la famosa Huerta de Doña Leonor, de la sierra-. Que allá por 1420 estaba en la torre instalada una ermita bajo la advocación de San Benito, que regentaba una hermandad. Que después se llamó de las Imágenes y que en el siglo XVIII se tituló Ntra. Sra. de Belén y los Pastores. De vestigios como argollas y fragmentos carcelarios, algunos autores la consideraron sirvió como cárcel pero nuestro autor considera que esos restos eran exvotos de personas que pensaran que la imágenes los habían librado de la temible Inquisición.
Plaza de la muralla oeste

Muralla oeste, en el centro Luis Navas.

Rincón de la muralla y arco de Caballerizas
Rafael Castejón y Martínez, en su obra ‘Córdoba Califal’ decía de la torre “es de la mejor época del califato, que se trata de una construcción de aparejo mudéjar fechable hacia el siglo XIV”, sin embargo parece ser una fábrica de época almohade, por el arco de herradura, cúpula de ladrillo, y otros elementos constructivos. Toda la torre es de sillares de caliza, se separa del muro principal 4,75 m. y es de planta cuadrada de 7,50 por 7,50 m. “Los sillares alternan uno a soga y dos a tizón, cuyas medidas muy variables, oscilan entre 28 y 37 cm. de anchura por 38 y 52 cm. de alto los a tizón  y, los 0,90 a 1,08 m. los a soga.”,  señala Rafael Gracia.
Ventanas al este

Arco de entrada

Entrada desde la torre
El acceso era a través de dos puertas, norte y levante, que están en ángulo recto, porque el arco de la muralla se abrió posteriormente para dar paso a la calle, quedando las puertas anuladas. como puede verse en el segundo plano, cuando pasan las calles por medio del Castillo de los Judíos. El arco del norte estaba tabicado, estando ahora abierto con cancela de hierro. La planta baja tiene dos especies de vestíbulos en cada puerta, por levante tiene un pequeño patio floreado con otra cancela y el acceso a una vivienda. En el centro el altar con el retablo de la Virgen de Belén. A la izquierda del vestíbulo de levante están las estrechas escaleras, que nos suben a la primera planta.
Retablo

Una vista del retablo

Desde la cancela puerta norte
La planta primera es similar a la baja, 3,25 x 3,30 m. con bóveda de ladrillo, tiene dos troneras, una a occidente y otra a mediodía de 0,60 x 1 m interior y muros de casi 2 metros. Sigue la escalera de 0,80 m. hasta la planta segunda que es parecida a la primera, también embovedada de ladrillo, algo más alta que la primera. En esta planta se abre un hueco en la pared este que da paso a un corredor, con cinco huecos y sendos arcos de medio punto, los huecos sur y norte son el corredor del adarve de la muralla, los tres al este, son ventanas, en la pared oeste recibe luz por otra tronera de similares medidas que las descritas.
Arco interior norte planta baja

Bóveda planta baja
Lo que ahora son tres ventanas, con un cristal de protección, parece que en su día tuvieron colocadas en cada una de ellas campanas. Al lado de las escaleras que nos llevan a la planta primera, lado norte, están las que suben a la planta azotea. Volviendo al adarve, la muralla que continúa al mediodía, finaliza en la pared del edificio de Caballerizas Reales, dentro de ese edificio está mutilada para el acceso al picadero y otras dependencias y continúa girando al oeste para, junto con otras torres acabar en la muralla de la Avenida del Corregidor, formando un pasillo de fértiles naranjos y limoneros, conocido en el argot cuartelero se conocía como la Quinta Avenida.
Adarve sur desde la Torre

Adarve desde Caballerizas

Vista del patio de la AA.VV.
Volviendo al adarve y antes de girar al este buscando el Campo Santo de los Mártires, lindando con lo que fue el cine de verano Avenida y después hasta hace poco plaza de mercado, hay una torre que tiene una habitación de ladrillo encima del adarve, que pertenece a una casa particular y que puede verse, por el interior, pues tiene el patio expuesto al público. En la esquina donde hace plazuela preciosa Martín de Roa, con escultura de viejo y niño subiendo gitanillas a la pared, está la otra torre de notable importancia. Habla Rafael Gracia Boix de otra desaparecida torre que sitúa en la pared del Campo Santo de los Mártires casi en la esquina norte, en línea con la que queda del recinto en la esquina con la calle Caballerizas Reales. 
Estado anterior a la intervención última

Plano general de la intervención

Alzado torre intervención última
También podemos observar, en el suelo, los restos del portillo que daba al Huerto de Abén Jabat, que podemos ver en los planos, ya casi en la esquina de los Mártires, que fue linde con la finca de Juan Barazona, donde escuchábamos, después de tirar piedras al encharcado Huerto del Rey, de aguas residuales de la alcubilla de la Puerta de Almodóvar, y cruzar el puentecillo del arroyo de la carretera Nueva, el rugido del león que crió la niña de Juan y que trajo su padre cachorrillo de una correría africana con el Marqués del Mérito (eso nos decían), y luego fue el germen del zoológico, y el resto de ruidos de la jungla que salían de aquella enigmática finca.
Planta intervención última

Alzado muralla intervención última

Planta muralla intervención última
Todo el conjunto ha, iba a decir sufrido, pero no, porque sufrir es sentir daño y esto ha sido todo lo contrario, ha tenido una feliz reparación el conjunto de la muralla noroeste, la oeste pura y la Torre de Belén, junto con los aledaños. Creándose una hermosa plaza entre la torre que nos ha ocupado y el arco de Caballerizas, donde el íntimo amigo de mi primo Cándido, Luis Prieto Romana “Luis Navas”, con sombrero en mano y capa sujeta al hombro, el viejo integrante del Grupo “Los de Sierra Morena” de Rafael Castro, compositor del himno “Soy Cordobés”, y Luis parece decir lo de la placa: “¡Como me voy a callar,/ si de Córdoba hay que hablar/hasta que el mundo se asombre!”.


Fotos del autor, del artículo citado, de 20 minutos  y del proyecto de rehabilitación de la zona
Bibliografía de Temas Cordobeses de Rafael Gracia Boix.

Este es solo un extracto del texto completo.

Puedes ver el artículo original aquí.