PASEO POR LOS ARROYOS DE LA PALOMERA Y PEDROCHES

El precioso olivar
Ayer día 28 di un corto paseo por el arroyo de la Palomera y el de Pedroche, un terreno llano, bonito que pese a estar lesionado me permitiera hacerlo. Decliné una invitación de mi amigo Pepe Paso de hacer un recorrido más largo, por estar seguro que era demasiado, aunque me quedé con las ganas. El campo está maravilloso, hay que ver una semana de agua, caída adecuadamente, como colabora con la vida.
La fuente de la Raja corriendo (Foto de Pepe Paso)

La fuente de la Palomera
Primero bajé a la Fuente de la Palomera, recuperada por Luis Moreno y el resto de los compañeros. Labor encomiable de estas personas desinteresadas. Luego seguí por el margen izquierdo del Arroyo de la Palomera, en ese preciso momento recibí una foto de la Fuente de la Raja que me enviaba Pepe y que corría también. Una inmensa alegría pues lleva años sin dar ni gota de agua. Luego visité el lugar donde estaba el puente que Juan y sus compañeros habían construido y les habían roto.
 Olivar de antiguos días de campo

Margen izquierda del arroyo de la Palomera
Represa del arroyo de la Palomera cerca del Puente de Hierro
Después la Fuente del Arroyo de la Palomera que Emilio (para mí) redescubrió, y que cita Serafín Parra en sus textos interesantes. También corría, poco pero corría. Luego la antigua presa del arroyo de la Palomera, para alimentar el molino de D. Lucas (eso por lo menos estimo). El vado del Pedroches, con un paso elevado, que no lo cubre todo, y la escalera de Juan, que también le destrozaron unos cafres.
El vado del arroyo de la Palomera

El vado del arroyo de Pedroches y la escalera al fondo a la izquierda

El venero seco del camino del margen derecho del arroyo de Santo Domingo
El cañaveral de la cantera rebosando, pero el venero del camino de la margen derecha del arroyo de Santo Domingo sin agua. Hay que pensar que salga por otro lado. El Arroyo de Santo Domingo aportando caudal al de Pedroches, cumpliendo su tributo. Lo que era sinfonía de agradable sonido del agua, en este sector del Pedroches era fragor, por lo pedregoso del cauce. Arriba en el otro lado, en el margen izquierdo los restos del Aqua Domitiana.
El arroyo de Santo Domingo colaborando
Nuestro aprendiz de río, el arroyo de Pedroches

En el centro de la imagen los restos del Aqua Domitiana Augusta
Luego el prado y la colonia de zumaques, que nos enseñó Tamajón, cuya cosecha nadie recoge. En la ladera las cornicabras aún no han coloreado la misma. Bosque de galería precioso. Hermosos fresnos aún sin hojas. La testosterona de los machos, trataba con sus cantos de tenores, engolosinar a la foliculina de las hembras (no tienen nada que ver estas hormonas con las aves pero queda bien). 
Los zumaques

El bosque en galería

El limpio camino
Me llamó la atención que el de la Trinidad, cuando luchaba por evitar el paso, puso hasta una caseta de perro en el camino. Pero sin embargo ocupó el dominio hidráulico, por mucho dueño que sea de todas las hectáreas de la finca. Siempre pienso, con estas cosas, que nuestros administradores creen estar en el medievo, al no estar al servicio de los administrados, que son quienes le pagan, sino al del Sr. Feudal. Nunca pierdo la esperanza de que sea alguna vez al contrario.
La cueva

La fuente de la Trinidad
Luego la cueva de la Trinidad, limpia y  la fuente del mismo nombre, a tope. Decidí volver por no encontrarme bien y considerar que algo es algo. Todo el camino de vuelta lo mismo, la sinfonía del agua y la de las aves, recordándome que estamos en primavera. En la vuelta me cruce con varios corredores que me dieron envidia. Nuevamente los lugares antes mencionados y fin del paseo.  
Fotos del autor y una de Pepe Paso.

Este es solo un extracto del texto completo.

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