SETENIL DE LAS BODEGAS

Calle Cuevas del Sol
Después de haber disfrutado del yacimiento de Acinipo, de admirar el teatro romano más alto de España, creo, procedía volver sobre nuestros pasos y entrar en Setenil de las Bodegas. La curiosidad que es la madre de la ciencia o algo parecido, hace que nos preguntemos primero el significado del gentilicio, cosa complicada de certificar, pero preguntando y buscando aquí y allá, encontré un trabajo de hace unos años, pocos 2011, de un setenileño/a, Juan Ignacio Marín Gómez, que se ha permitido, cuando menos, sino certificarlo, desarrollar una teoría. La historia decía que, el nombre de Setenil venía del latín ‘Septem nihil’, o lo que es lo mismo, el número de veces que no se había podido conquistar la plaza. Pero solo tuvo dos asedios, o a lo sumo tres. 
Escarpados del Trejo

Panorámica desde la calle San Sebastián

Mirador de Evelyn al centro y Ermita
Otras etimologías, siguiendo con la tesis de Juan Ignacio, son desechadas por obvias, como: Xal Denil, Yete, Tebensis, Lacippo y alguna más, por su lejanía. Él se queda con la que remarca Pedro Andrade en su blog Imagina Setenil: “Ad septem milia es lo que diría un paisano de hace dos mil años a cualquier viajero que cerca del cruce de Arunda y Acinipo quisiera ir hacia la zona de Urso. Ad septem milia desde esa primera encrucijada, hay una aldea, un pequeño núcleo poblacional que no tiene aún nombre (…) Ad Septem milia… Septem milia… Septem mil… Settenil… Setenil”. Que yo también suscribo. De lo de Bodegas está meridianamente claro, por alguna razón vitivinícola, pero es del s.XIX. 
Calle Cabrerizas, la de rodaje de Curro Jiménez

Desde arriba y mirador de Evelyn

Desde abajo barrio alto
Juan Ignacio estuvo en la excavación de Acinipo, y más o menos por ese tiempo se llegó a la conclusión, con trabajos posteriores que al menos hace más de 5000 años ya estuvo la villa habitada, por el final del Neolítico, y que la moda de utilizar las cuevas siguió hasta la época romana, y de ella luego los árabes y hasta la fecha. Bajamos a Setenil de Acinipo por la llamativa zona de los Escarpes del Trejo, que es también la salida para Olvera, o la entrada desde este bonito pueblo. Los escarpes son unos acantilados espectaculares, con mucha similitud a las calles de la ciudad, o nos recordaban las hoces de ríos manchegos y castellanos. Búsqueda de un aparcamiento, decidimos utilizar uno cubierto que se construyó al norte y debajo del Castillo y la Iglesia de la Encarnación. Estaba solitario.
Paseo en el techo del aparcamiento

Hacia arriba

Cabrerizas, la del rodaje de la serie de bandoleros generosos
A pesar del mosqueo por el desconocimiento del lugar, el tener que andar más de la cuenta con la carga del gemelo derecho que molestaba bastante, en Setenil, como en casi todos los sitios, todos los caminos van a Roma. Y es verdad dejamos a un lado la subida a la parte alta que suponía un esfuerzo extra, y seguimos el curso del Trejo por su margen derecho. Con los ríos y arroyos pasa tres cuartos de lo mismo, que con los gentilicios, se llaman según la parte de su curso de una manera u otra. Varios arroyos lo alimentan, De los Molinos, Marchenilla, Burgo y otros menores y Setenil o de la Peña, y al final Trejo o Guadalporcún que, cuando es fiel a su cauce vuelca en el Guadalete, el que da nombre a aquella contienda en el corrupto reino visigodo que sirvió para la entrada de la civilización árabe en el 711.
Otra vista del río Trejo

El río Trejo

La Encarnación arriba y el castillo
Subimos a la terraza del aparcamiento, paseo superior, y lo primero que vemos a la izquierda es la calle Cabrerizas que, sin ser tan espectacular como las que nos quedaban por ver, ya apuntaba maneras. Además sirvió para un rodaje de aquella serie de Curro Jiménez. Hacia arriba tenemos la calle Cueva Calcetas que, bajo la muralla comunica con el río. Casi todas las calles suben y bajan al río, o pasean junto a él, Setenil es su río, artífice de sus cuevas y su río es Setenil. Paseo del Guadalporcún y cruce por la pasarela en busca de la calle Jabonerías debajo del Castillo, y cuando decimos debajo, es debajo. 
Un bonito puente

Epidemia de coches

Impresionante
Después arriba la muralla, abajo la calle Cueva mina y el puente Triana del s. XVI. No la vimos pero si presentimos, que debía ser por el nombre de la calle dónde estaba ubicada la coracha, porque el castillo había que alimentarlo de agua y dotarlo de inexpugnabilidad. Por ese lugar otra calle a visitar Herrería. Ahora Jabonería, seguro por alguna almoneda o fábrica de jabón que hubiera, arriba el mirador de Evelyn y la Ermita del Carmen. y llegamos a la espectacular Cuevas del Sol, por la evidencia que están más por el astro rey que la de enfrente de la Sombra. El espectáculo está servido, lástima de los coches en todos sitios que te destrozan un encuadre. Me imagino que en algún momento de los fines de semana los prohibirán. ¿Dónde no entraban…? ah, en Santillana, la de las tres mentiras, ni santa, ni llana y sin mar.
La Cueva, licorería, quesería, mermeladas y mucho más 

Hiedra

Cuevas del Sol
Paseo por la Cueva del Sol, con una hiedra que cuelga y llega casi al río, seguro que buscando la humedad. Entrada en una tienda a comprar queso, que no podía llamarse sino la Cueva, además llena de productos variados, licores inverosímiles y mermeladas de todo. Salida cruce de río y otra si cabe más triste pero más espectacular si cabe, Cuevas de la Sombra, la calle pasa completamente de bajo de la roca, subterránea. Dejamos la subida a la Plaza de Andalucía, y volvemos a la Jabonerías para dirigirnos al aparcamiento nuevamente. La lesión de los gemelos de la pierna derecha estaba pasando factura. 
Cuevas de sombra

Inmensidad de la roca a la que parece sostienen las casas
En algún sitio, seguro que en Imagina Setenil, precioso blog de la tierra, dice que “Setenil es un pueblo dónde el cielo es la roca”, y es verdad. La diferencia es que no son cuevas como las del Sacromonte o Guadix, son cierres exteriores de las cornisas de las rocas. Dice un prospecto turístico: “Setenil fue una importante población musulmana en la Edad Media. Testigo de ese esplendor el torreón Nazarí del Homenaje (siglo XIII) y la muralla de los Cortinales.” Luego la conquista por Isabel y Fernando en 1484, que dicen contribuyó a la caída del Reino de Granada, con la ruptura de pactos y fin del esplendor de una época que duró ocho siglos, desde entonces cinco siglos y medio ‘van de llaves y el andaluz no revienta’, como cantaba Javier Ruibal.  
Cuevas de Sombra

Cuevas de sombra y coche

Setenil es subir o bajar
Recorrido de vuelta con el GPS loco por no medir entre la rocas y las hoces de Guadalporcún, aparcamiento y salida otra vez por los escarpados del Trejo en dirección a Torre Alháquime, a la orilla del río, con una campiña exhuberante y enfrente le presencia de Olvera y su espectacular castillo. Subida por la CA-9108, buscando la A-384 dirección Antequera. Sola la carretera y buena de piso. Un coche blanco pegado a unos dos metros, se le dan facilidades para pasar y no pasa. Es como el camión del “Diablo sobre ruedas” de Spielberg. Acelero y lo separo, pero nuevamente se pone detrás, y así muchos kilómetros. Decido girar para Osuna en Almargen, y se viene con nosotros, pero no adelanta siempre a sus dos metros. En la glorieta del Saucejo, de la A351 a Osuna, decido darle la vuelta completa, y vemos, afortunadamente, que no era el ‘diablo’ de Spielberg, se marcha para Los Corrales o Martín de la Jara. Fin de mi manía persecutoria cinematográfica.
La pasarela

Río y paseo desde la pasarela de madera

Río Trejo
Osuna, su Colegiata, y la guía que tocaba el órgano. La Urso romana, habíamos seguido el camino que daba nombre al gentilicio de Setenil, a siete millas de Arunda y zona de Urso. La Osuna de los Duques -Mira como estoy en Rusia papá. -le dijo a su padre, Mariano Téllez Girón, embajador en San Petersburgo (Rusia), hijo del Duque de Osuna, cuando le envía una fotografía y una carta, la foto vestido con un armiño. Y el Duque le responde a su hijo con otra foto suya, pero desnudo. -Mira como me estás dejando. El niño que tiraba la cubertería por la ventana, y que renunció a su sueldo, quería demostrar su riqueza, en la corte de los zares. Y eso que tenía por secretario a nuestro paisano Juan Valera, si llega a tener un Jaime de Mora cualquiera…  
Cuevas del Sol desde el puente y la hiedra

Ribera

La Cueva
Las lagunas de Calderón y Turquilla, con agua, más al oeste están la de Consuegra, Ballesteros, Verde de la Sal y otras, todas cerca de la Lantejuela. La Yeguada Militar del Cortijo de las Turquillas, a la izquierda también. Al fondo las torres de la sartén de Andalucía, Écija monumental. Nacional IV, con piso en mal estado, que ha hecho reducir a cien kph. la velocidad en su paso por la provincia de Córdoba. Ya vemos Torreárboles en el horizonte al bajar de Cerro Perea. La Carlota, Aldea Quintana y Córdoba, que siempre que vuelves y la ves desde la Cuesta de los Visos, sientes una cosilla interior, y al final donde mejor estás, en el mismo sitio que añoraba otro de Spielberg, en entrañable E.T., en tu casa.

Guia de Setenil
Fotos del autor, 
Bibliografía de Setenil Antiguo e Imagina Setenil.

Este es solo un extracto del texto completo.

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